Estado mexicano le paga servidumbre a Salinas

Ciudad de México.- Unos 80 millones de mexicanos no habían cumplido la mayoría de edad, o de plano no habían nacido, cuando en 1994 ocurrió una de las mayores hecatombes financieras en México.
Ese mismo año, el candidato del Partido Revolucionario Institucional, Luis Donaldo Colosio Murrieta fue asesinado en la colonia Lomas Taurinas de Tijuana.Para zafarse de toda culpa, Carlos Salinas de Gortari, quien ese año concluyó su mandato, ha escrito unas cinco mil páginas entre libros, alegatos, advertencias y acusaciones.
Cuando brinda conferencias o entrevistas, no desperdicia ni un minuto para insistir en que su personaje ha sido incomprendido y siempre se dice víctima de la fabricación de estereotipos.
Así, es el ex Jefe del Ejecutivo más polémico de la Historia moderna de México.El hombre que gobernó México de 1988 a 1994 hace uso de la pensión vitalicia que le brinda el Estado de forma peculiar.
Al monto en efectivo de 205 mil pesos, renunció; pero ha mantenido una nómina de once trabajadores que no son precisamente estrategas o asesores que le ayuden a lavar su imagen.
Los colaboradores de Salinas de Gortari tienen funciones de selección de alimentos, labores de mesero, de técnico de mantenimiento y entre ellos está el valet de cuando fue candidato en las elecciones presidenciales de 1988.
Ante la Función Pública están registrados como Director, Subdirectores y Jefes de área. Tienen sueldos mensuales de 87 mil 312 pesos, 41 mil 208 pesos o 19 mil 287.
Se trata de un equipo de trabajo que tiene como nivel de escolaridad promedio el Bachillerato y los hay sólo con la Secundaria.Son, casi todos, antiguos colaboradores.
La relación con el ex Presidente que impulsó el Tratado de Libre Comercio para América del Norte, data de dos, tres y hasta cuatro décadas. Trabajaron con él desde que fue el titular de la extinta Secretaría de Programación y Presupuesto (SPP), lo acompañaron en la campaña electoral de 1988 cuando fue candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y luego, ocuparon un sitio en Los Pinos cuando fue Presidente de la República, de 1988 a 1994.
En cuanto Carlos Salinas de Gortari inició su ex Presidencia, continuaron bajo su cargo.A lo largo de la vida de Salinas, quien vivió en un autoexilio en varios países, este personal ha cuidado sus alimentos o sus traslados, sus bienes, su mensajería y hasta su seguridad, según la respuesta que dio la Presidencia de la República al periódico Sin Embargo, las declaraciones patrimoniales de cada uno de estos servidores públicos, así como los datos abiertos en el Portal de Obligaciones y Transparencia.
Lo anterior es posible porque el acuerdo presidencial de 1987 en el que se basan las pensiones y otros beneficios para los ex Presidentes de México no estipula ningún criterio de perfil de puesto en el personal asignado.
La forma en que llegan a esas posiciones no es un dato público. De modo que no se sabe si las plazas son concursadas o fueron llenadas con la decisión del ex Mandatario.
La Auditoría Superior de la Federación (ASF), en la revisión de la Cuenta Pública 2009, recomendó a la Presidencia de la República que impusiera el cumplimiento de ciertos requisitos profesionales para ese personal.
Ha pasado casi una década desde entonces y ello no cambió.Este año, la oficina de Salinas de Gortari le costará a los mexicanos tres millones 284 mil 102 pesos con 76 centavos.
Este dinero gastado en apoyar al ex Primer Mandatario equivale a lo que invirtió la Procuraduría General de la República en 2017 en la contratación de servicios profesionales de apoyo a las diligencias y trabajos administrativos por la desaparición de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, Guerrero.





