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Regresa a México El Cráneo Mixteco ancestral con turquesa; Países Bajos lo devolvieron

  • hace 5 horas
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El cráneo prehispánico con mosaico de turquesa
El cráneo prehispánico con mosaico de turquesa

Ciudad de México. - El cráneo prehispánico con mosaico de turquesa repatriado desde Países Bajos, ya cuenta con inscripción pública, inventario y registro tridimensional bajo resguardo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

 

La pieza, atribuida a un ancestro mixteco, regresó a México hace un año tras seis décadas como pieza destacada del Museo del Mundo, en Leiden.

 

 “La recuperación de este cráneo prehispánico demuestra que la colaboración entre autoridades y sociedad civil puede traducirse en acciones de justicia histórica”, resaltó la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza. 

 

La funcionaria reconoció la iniciativa del colectivo Nchivi Ñuu Savi, cuyo trabajo contribuyó a recuperar el bien y vincularlo con la memoria comunitaria.

 

El traslado se materializó en mayo de 2025 y, en la Consultoría Jurídica de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), fue entregado para su resguardo al personal de la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos (DRPMZAH) del INAH.

 

Especialistas elaboraron el dictamen arqueológico con base en evidencia fotográfica proporcionada por la Embajada de México en Países Bajos y análisis osteológicos y estilísticos.

   

Importancia de la pieza

 

El estudio concluyó que es un resto óseo humano prehispánico procedente de territorio nacional, sustentando la petición formal para su restitución.

 

La pieza está parcialmente recubierta con teselas que forman una serpiente sobre el frontal. Las placas azules son de turquesa, otras de concha, jadeíta y cristal de roca.

 

Esta técnica está documentada durante el Posclásico Tardío, entre 1200 y 1521 d.C., en regiones de Puebla y Oaxaca, aunque su procedencia exacta permanece incierta.

 

El museo neerlandés adquirió el cráneo en 1962 en el mercado del arte. Estudios posteriores determinaron que perteneció a un hombre de entre 25 y 40 años.

 

Durante su inscripción se realizó un embalaje especial y su modelo digital tridimensional. El INAH mantiene contacto con el Museo Comunitario Yucu Saa, en Tututepec, Oaxaca, ya que ha manifestado interés en resguardar y exhibir la pieza, mientras especialistas consideran que futuros análisis aportarían información biológica y social sobre el individuo.



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